Volcán adentro

Volcán Mombacho ubicado en Granada, Nicaragua

―¡Yo le llevo el almuerzo! ―grita una de las dos niñas pequeñas que están en el cafetín del estacionamiento de la Reserva Natural Volcán Mombacho cuando ve llegar a su papá.

Omar López, de unos 40 y pico de años, con su calva casi al descubierto y barba enrulada que deja ver algunas canas, se baja de la camioneta “todo terreno” , abraza a la niña, agarra el envase plástico, no se demora ni 10 minutos en comer y de nuevo se embarca en su vehículo para iniciar un nuevo recorrido con turistas hasta 1.150 m.s.n.m.

Estos se embarcan en franelillas (camisolas, musculosas) y también llevan suéteres que cuelgan en una de las asas de sus mochilas. Pero todavía no los usan. Abajo, en las faldas del volcán, unos 24° C todavía los mantienen frescos.

Los guías de la Reserva Natural Volcán Mombacho, ubicada en la ciudad de Granada, cuentan con orgullo que es el único de Nicaragua con tres ecosistemas: bosque nebliselva, bosque subpáramo y bosque tropical. Es el quinto más alto del país con 1.345 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.), pero las personas que quieren visitarlo solo pueden llegar a sus 1.150 metros. Bastones de trekking o zapatos deportivos con suelas antideslizantes son el mejor equipo para enfrentar las empinadas subidas en las que los pies están prácticamente de forma vertical. Otra opción es un transporte “todo terreno”, así como el que conduce Omar.

Réplica a escala del volcán Mombacho en la Reserva Natural ubicada en Granada, Nicaragua
La punta de la izquierda, la más alta, indica los 1.345 m.s.n.m. La del extremo derecho, un poco más baja, la de los 1.150 m.s.n.m.

―¿Tenés radio? Los majes (muchachos) van a trabajar 26 metros más abajo. Pendiente ―le advierte Omar a uno de sus compañeros de transporte que se cruza en su camino. Los “majes”, vestidos de chaleco naranja, reparan algunos adoquines del camino.

Entre los sorpresivos incrementos de velocidad para que la camioneta supere una pendiente o los tambaleos del vehículo por los adoquines, Omar cuenta que antes formaba parte de la empresa de buses urbanos de Managua, pero siempre le ha gustado el campo y la montaña porque se desenvolvió varios años en ese ambiente debido a la Ley del Servicio Militar de Nicaragua. Así que desde 1997, cuando empezó a trabajar en la Reserva Natural del volcán, se siente en su “hábitat natural”.

―Nosotros (los nicaragüenses) somos bien chambeadores, hacemos lo que nos toque, trabajo de campo, cuidar viejitos, lo que sea.

Unos metros más abajo, en aquel cafetín, solo estaban dos de sus seis hijas; una séptima niña viene en camino.

El recorrido hasta los 1.150 metros culmina en la Estación Biológica –en un transporte como el de Omar, el tiempo es de unos 20 minutos; caminando con amigos, con pequeños descansos para retomar el aire y tomar una que otra selfie, se puede llegar a la Estación Biológica en unas dos horas–. Se trata de una especie de refugio de madera, con mesones unidos a bancos largos también hechos de tablas de madera, ideales para compartir souvenirs, golosinas y guardar en el cuerpo algo de calor cuando la temperatura, a esa altura, se siente que bajó un poco más con respecto a la falda del volcán: quizá, ahora, está entre unos 18 y 20° C, momento en el que los turistas aprovechan para descolgar sus suéteres de las asas de sus mochilas.

A esta altura se puede escoger realizar el sendero El Puma o El Cráter. El primero consta de 4 kilómetros, dura cuatro horas y un cartel advierte que su dificultad es “alta”, por lo que requiere un guía. El segundo es de 1,5 kilómetros, dura una hora y media, su dificultad es “moderada”, así que el visitante puede hacerlo solo.

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La lava seca acompaña los pasos en el sendero El Cráter. No quema. Se ha convertido en una especie de arenilla, conocida como hormigón. El camino también está guiado por pequeños troncos que funcionan como escaleras y facilitan el trayecto. Algunos de estos están cubiertos por musgo, al igual que los troncos de varios árboles que, al tocarlos para evitar resbalar, se sienten húmedos. No se ven, pero entre la sombra de la vegetación se escuchan las 52 especies de mamíferos, 238 especies de aves, al menos unas 12 especies de anfibios, 36 especies de reptiles, unos 100 tipos de mariposas y 765 especies diferentes de flora que conviven en el volcán.

Interior del volcán Mombacho ubicado en Granada, Nicaragua

No hay un letrero que avise “usted está cambiando de ecosistema”, pero hay un punto en el que el sendero El Cráter se encuentra con El Puma y cerca de allí el hormigón cambia de rojizo a gris inmediatamente. Tampoco hay un indicador de temperatura, pero cerca de ese cruce, la piel del cuerpo pasa instantáneamente de estar fresca y seca a húmeda por el calor. Si antes la temperatura estaba entre unos 20 y 24° C, allí la temperatura cambia casi literal de un paso a otro a unos 26 ° C.

El resto del sendero El Cráter culmina así, cálido, en un mirador, donde pareciera que el paisaje se estuviera viendo desde un avión por la división territorial de Granada, similar a muchos cajoncitos marrones. También se aprecia el Volcán Masaya –uno de los cinco activos de Nicaragua. Los guías desconocen la cifra real de la cantidad de volcanes que hay en el país y el número también varía en Internet, pero se estima que son unos 17–. Su humo se confunde entre las nubes, mientras que el horizonte del cielo se difumina entre las aguas de la Laguna de Apoyo y el Lago de Nicaragua.

Dicen que el Mombacho está “dormido” o “extinto”, pero en los alrededores del mirador se conservan sus fumarolas, desde las que todavía expulsa gases. El último registro de actividad que se tiene del volcán es en 1570, pero no es de una erupción, sino de una avalancha, como reseña el Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Nicaragua. Los guardaparques dicen que la última erupción del volcán se estima que fue hace unos 20 mil años.

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A las 4 pm bajan los últimos guías turísticos y, con ellos, algunas personas que culminan su paseo por alguno de los dos senderos. Omar escoge un camino distinto al de la subida debido a la reparación de los adoquines. El recorrido es más largo y turbulento, pero cuatro guías y él aprovechan para hablar de la gastronomía nicaragüense. Explican que la base de la comida y bebida del país es el maíz, reflejada en la güirila (masa redonda de maíz molido), el nacatamal (masa de maíz molido que envuelve carne de cerdo o gallina, arroz, papas, tomate, cebolla, pimentón, entre otros ingredientes), la chicha y más.

Al llegar nuevamente a las laderas del volcán, Omar saluda a su esposa embarazada, a sus niñas, y les dice que va a subir de nuevo para buscar al resto de los turistas que quedaron arriba. El clima, 1.150 metros más abajo, vuelve a ser fresco, normal. Los turistas desembarcan nuevamente en franelillas (camisolas, musculosas) y sus suéteres vuelven a colgar a un lado de sus mochilas.

Fotos y videos propios.

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