Verduras a domicilio

Un verdulero de la ciudad de Buenos Aires

—En 15 minutos está ahí el muchacho, no se preocupe, está yendo la calabaza. Sí, 753 (pesos), le llevo cambio de mil (pesos).

Es miércoles 25 de marzo. Afuera de la verdulería, ubicada en Microcentro, Capital 🇦🇷, hay un letrero para anunciar que hacen envíos a domicilio. En la vidriera de la verdulería hay otro letrero para advertir que solo puede haber tres personas dentro y a un metro de distancia.

Argentina va por su sexto día de cuarentena obligatoria 😷 debido al nuevo coronavirus que ha afectado a 387 personas en el país, de las cuales 6 han fallecido y 63 han sido dadas de alta, según el reporte diario matutino número 22 del Ministerio de Salud de este día.

El encargado de la verdulería no tiene acento argentino. Es de mediana estatura, moreno, ojos pequeños y alargados, cabello negro y liso, con flequillo que cae sobre su frente. Inauguró su negocio hace menos de un mes, cerca del 3 de marzo cuando el virus llegó a Argentina.

—Los envíos los hago por aquí mismo. Si es lejos, la compra debe ser por encima de 2 mil pesos —dice el encargado después de quitarse el tapabocas, una medida de protección que hace unos cuatro días no usaba.

Tiendas de ropa, lavanderías, pequeños locales de comida están cerrados. Filas de cortinas de metal visten las veredas. Mercados, dietéticas, verdulerías y kioscos de comida son los que le dan un toque de color.

Es permitido salir con pantalones y remeras que normalmente se usan dentro de casa. Algunos complementan su vestuario con guantes de látex y tapabocas. Las personas pueden cruzar una avenida de cuatro carriles sin necesidad de esperar su luz del semáforo y a las 12 del mediodía las campanas de una iglesia rompen el silencio en este barrio de la ciudad que nunca duerme, pero que, ahora, le toca descanso obligatorio.

—No vayas a dejar el carrito solo, mira que se lo pueden llevar. ¿Te fijaste la dirección? —le dice el encargado a un muchacho que físicamente se parece bastante a él, pero es más joven.

La calabaza va en camino. La fila afuera de la verdulería se mueve y, ahora, una persona tiene permitido pasar.

Foto propia.

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