Una Semana Santa online

Una misa vista desde un canal de youtube en España por la pandemia del coronavirus

“Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar” (…). Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: “¿Soy yo acaso, Maestro?”. Él respondió: “Tú lo has dicho”.

“Por Don Juan Ignacio Yusta ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI)”. “Por la recuperación de María Pilar, Gloria, Ignacio”.

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El gobernador preguntó: “¿A cuál de los dos queréis que os suelte?”. Ellos dijeron: “A Barrabás”. Pilato les preguntó: “¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?”. Contestaron todos: “Que lo crucifiquen” (…). “Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!”.

“Por María, que ha fallecido esta noche”. “Por nuestra querida Amparo que ayer nos dejó”. “Por el alma de Pepe”. “Por los políticos, para que sepan lidiar con esta gran crisis sin dañar al país”.

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Desde el mediodía hasta la media tarde, vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde, Jesús gritó: “Elí, Elí, lamá sabaktaní”. Es decir: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”.

“Por Rafaela ingresada por Coronavirus”. “Por Luis Franco que se mejore del coronavirus”. “Por el doctor Enrique Crespo enfermo de coronavirus”. “Por los enfermos, el fin de la pandemia, la salvación de las almas y la unidad de todas las familias en estos momentos de pandemia”.

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La lectura de la Pasión de Jesucristo según San Mateo se lee desde la transmisión en vivo por el canal de YouTube de la Iglesia Parroquia Nuestra Señora de Fuente del Fresno, en Madrid, España, a medida que los fieles digitales escriben sus intenciones en el chat online.

Es Domingo 5 de abril de este año, Domingo de Ramos, inicio de la Semana Santa en medio de la enfermedad infecciosa Covid-19, que se originó en China en diciembre de 2019 y, ahora, ha llegado a 212 lugares, entre países, áreas y territorios, reseña el reporte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) del 10 de abril. Como la forma de contagio es mediante el contacto con otros, principalmente al toser o exhalar, algunas de las medidas que han tomado los gobiernos para prevenir la expansión de la enfermedad son toques de queda, cancelación de vuelos, cierre de fronteras y permanencia en el hogar la mayor parte del tiempo, conocida como cuarentena.

A diferencia de otras pandemias, en estos momentos, las redes sociales se convierten en una de las aliadas para entretenernos, capacitarnos y, en el caso específico de los católicos, para conmemorar los días más importantes del calendario litúrgico.

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Una misa vista desde YouTube en España debido al coronavirus del Covid-19
Foto: Jesús Prieto

Jesús muestra, desde la cámara de su laptop, una estampita de la Virgen Desatanudos, un crucifijo de metal, un cuaderno para hacer anotaciones y un ramo de pino que formaba parte de un adorno de su mamá. En condiciones normales, hubiese usado un ramo de olivo o palma bendecido por un sacerdote, pero, ahora, tuvo que ingeniárselas para conseguir alguna planta que represente la forma en la que el pueblo aclamó a Jesucristo cuando llegó a Jerusalén. Lleva 23 días confinado en su casa, en Madrid, desde que España entró en cuarentena el pasado 14 de marzo. Es cerca la 1 de la tarde y se prepara para escuchar la misa de Domingo de Ramos en el canal de YouTube de la de la Iglesia Parroquia Nuestra Señora de Fuente del Fresno.

Jesús es alto, corpulento, tiene casi 28 años. Aunque está solo en su habitación escuchando la misa desde un aparato electrónico, usa camisa de cuadros y pantalón de vestir porque opina que, de todas maneras, hay que arreglarse como si realmente se fuera a la iglesia para mantener la tradición. Durante la cuarentena, ha tenido que llevar a casa su trabajo como ejecutivo de cuentas y comercial en una agencia de comunicaciones, pero tampoco usa pijamas porque se siente improductivo. Mientras cuenta esto, busca en su celular la lectura de la Pasión de Jesucristo según San Mateo.

Jesús escucha de pie los 15 minutos que dura la lectura. De vez en cuando se apoya en la pared blanca sobre la que resalta una cinta naranja. Su medida es de 36,5 centímetros, la medida de la Virgen del Pilar, patrona de la ciudad de Zaragoza, en España, y que es muy común ver colgada en los retrovisores de los autos o en las mochilas como símbolo de protección. Jesús la tiene sobre un cuadro que enmarca una foto con su novia.

En el momento de la comunión, Jesús se lleva las manos a la frente.

—Lo que se hace es una comunión espiritual. No se comulga el pan físicamente, pero se comulga espiritualmente. Dios está ahí presente. Tú le dices que lo quieres recibir y que tienes todas las ganas de recibirlo. Y lo recibes, así no lo recibas físicamente —lo explica antes de comenzar la misa. No es la primera misa online que presencia porque, fuera de la pandemia, tiene la costumbre de ir a la iglesia todos los días siempre que su horario laboral se lo permita, y agradece a la tecnología que le permita mantener su costumbre.

La comunión es una de las principales diferencias que nota respecto a presenciar una misa de forma física, pero reconoce que estamos en un mundo cada vez más digital, así que eso es lo que se ha adoptado como normalidad. La noche anterior a la misa de Domingo Ramos habló con unos amigos por videollamada y sintió que estaban ahí con él presencialmente.

En el chat online del canal de YouTube de la iglesia, donde el resto de los fieles dejan sus intenciones, Jesús también deja la suya: “Por Mauro que está mejorando y su hermana que está en la UCI”. Mauro es el tío de un amigo. Mauro está en España y su hermana, en Italia.

Hasta el momento, Italia es el tercer país con más casos confirmados y el primero con mayor cantidad de muertes, según el reporte de OMS del 11 de abril. Estados Unidos es el primero con más casos confirmados, le sigue España. En muertes, Estados Unidos ocupa el segundo lugar y el tercero, España.

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Gloria a te, Signore Gesù.

Adelina va a la iglesia los días que están soleados porque en los días lluviosos teme resbalarse. Tiene casi 86 años, pero se lleva bien con la tecnología: habla con sus hermanos por videollamada, usa YouTube para enterarse de las noticias de Venezuela, donde vivió casi 60 años, y para buscar alguna receta de cocina. Sin embargo, prefiere ver las misas por la televisión.

Nació en Italia, pero como a los 20 años se fue a vivir al país caribeño. Aunque en un principio llegó a la ciudad de Barquisimeto, capital del estado Lara, al occidente de Venezuela –donde se casó con Giovanni Dragotta, también italiano–, después se instaló en La Victoria, ciudad del estado Aragua, al centro del país. Su esposo, quien murió en 2008, era devoto de la Madre María de San José, religiosa de esa entidad y la primera beata de Venezuela. Ahora, una imagen de ella acompaña a Adelina durante la misa de este Martes Santo que escucha desde la televisión en su país natal, a donde regresó hace cinco años.

La misa que escucha es la de la Catedral de Padre Pío, del que también su esposo era devoto. Sobre la mesa, además de la imagen de la Madre María de San José, tiene un rosario de madera y otras tres de Jesús cargando la cruz, Jesús crucificado y Jesús resucitado.

imágenes religiosas en una peinadora en Italia
Foto: Adelina Dragotta

Otras imágenes religiosas se distribuyen en el resto de su cuarto: en su peinadora, además de perfumes y pastillas, reposan en miniatura el Padre Pío, San Antonio, la Virgen de Fátima, la Rosa Mística y una pequeña pila de libros religiosos. En su mesa de noche la acompañan otras estampitas de Padre Pío, San Miguel Arcángel y María Auxiliadora.

—En Semana Santa voy a la iglesia todos los días, pero ahora ya no hay, ahora hay que verlas por televisión. Mario y Juliana, mi hijo y mi nuera, dicen que no, que yo no puedo salir.

—Pero si las iglesias están cerradas, ¿para dónde vas a ir? ¿Quién te va a abrir si las iglesias están cerradas? —le dice su nieta que lleva su mismo nombre.

—Yo vi una que no estaba cerrada.

—Pero no hay misa, a lo mejor está abierta, pero no hay misa.

—Ah, no hay misa —Adelina, la abuela, piensa unos segundos—, pero pudiera hacer la visita al Santísimo.

—Sí, pero igual no puedes salir porque te contagias —sentencia Adelina, la nieta.

—Ah, bueno.

Las personas mayores y las que padecen afecciones médicas preexistentes (como hipertensión arterial, enfermedades cardiacas o diabetes) desarrollan casos graves de la Covid-19 con más frecuencia que otras, se explica el sitio web de la OMS dedicado al nuevo coronavirus.

Adelina tiene el pelo blanco y corto. Algunas manchas de la vejez en su rostro no opacan sus ojos claros que todavía transmiten vida. Durante la misa, se mira sus manos y luego vuelve a poner la vista en la pantalla. En el momento de la comunión, no se arrodilla, pero se pone de pie. Sus manos están entrecruzadas y sus pulgares dan vuelta uno sobre el otro. Tararea las canciones, las canta en silencio.

—Escucharla en la iglesia es diferente porque somos tantos y eso como que a uno le ayuda a concentrarse más. Me gusta más en la iglesia, si no es posible, no es posible, pero si es posible, a mí me gusta más en la iglesia.

abuela viendo la misa desde la televisión en Italia por el coronavirus
Foto: Adelina Dragotta

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Cristian se recibió como catequista hace un año y cuatro meses. Forma parte de la generación de los millenials, tiene 27 años, pero no le parece que ver las misas por las redes sociales tenga la misma energía.

—Pierde mucho sentido, mucho valor celebrar Semana Santa en casa. Yo soy muy fan de las personas, los abrazos, los gestos, soy muy demostrativo porque capaz que mañana no los tengo. Hay muchas canciones que te llegan al corazón porque te dejan pensando, nunca falta el compañero de al lado que te llora, que se siente mal, y vos vas con un abrazo, con una mano en el hombro. En lo virtual es eso lo que se pierde, el contacto con las personas. Si bien hay que tomar recaudos y todo, yo lo re apoyo, pero más que todo yo soy muy tradicional, por eso también quizá mi rechazo de no seguir la misa por la web.

Es Domingo de Ramos. Desde Argentina, Cristian luce una camisa del Boca Juniors y cuenta que ha llevado sus 17 días de cuarentena en casa de forma tranquila: se ha puesto al día con series como, por ejemplo, Dragon Ball, de la que es fanático. También ha organizado archivos de la computadora y ha ayudado a su mamá a lavar cuatro veces unas frazadas que tenían muchos años guardadas en el clóset. En América Latina, Argentina ocupa el noveno lugar con el total de casos confirmados y el sexto lugar en el número de muertes, según el informe de la OMS en la Región de las Américas del 10 de abril de 2020.

Desde su cuarto, dice que quizá vea alguna misa de forma online durante Semana Santa, pero todavía no está tan seguro. Cree que es importante ir a la iglesia, confesarse, cumplir con los mandamientos, los sacramentos, pero principalmente va a misa cuando necesita un momento tranquilo, un momento de decir “acá se pudrió todo, necesito hablar con vos (Jesús) cara a cara”. Sus diálogos con Jesús no inician con un “¡oh, Señor!”, sino más bien con un “che, dejo esto en tus manos” o “che, me das una señal con esto”, como un amigo, un hermano que lo acompaña, y así se lo transmite a sus 12 ahijados.

No fue fácil llegar a ver a Jesús de esa manera. Desde los 8 años forma parte del Movimiento Exploradoril Salesiano, batallón número 4 General José de San Martín, ubicado en el barrio de Constitución de la ciudad de Buenos Aires. Le gustaron algunas formas del estilo de vida, como servir a los demás, así como Jesús, pero rechazaba la imposición de la fe. Aun así, en 2013 se empezó a formar para ser catequista. Le surgían preguntas como “¿por qué estoy acá?”, “¿qué es lo que me llama de estar acá?”, hasta que una vez leyó algo en libro que se le quedó grabado: “Jesús, después de un tiempo de creer en todos nosotros, todavía sigue esperando el cambio. Él confía que en algún momento la humanidad va a cambiar, va a ir por el camino del reino, el camino de los cielos”.

—Me generó una sensación de decir ‘pobre, el chabón cree que vamos a cambiar, tiene fe en nosotros’. Y ahí dije ‘tengo que transmitir esto’.

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Hernán Ceballos inició su camino para convertirse en cura, no por la frase en un libro, sino después de un choque en un auto. Tenía 18 años, era la primera vez que sus padres le prestaban el auto. Él y unos amigos estaban en un cumpleaños, en la ciudad de Córdoba de Argentina, en el centro del país. Por imprudencia de adolescente, por querer andar rápido –reconoce– chocaron contra un árbol. Ninguno murió, pero sí estuvieron graves de salud.

—Me choqué contra la vida, me choqué con mi existencia, con la realidad, con mi modo de tratar a la familia, con mi modo de concebir la amistad, el choque despertó muchas reflexiones —relata, ahora, este Martes Santo, a sus 37 años desde su casa parroquial ubicada en la misma ciudad de Córdoba. Lleva cinco años siendo cura.

Hernán descubrió su vocación de ser sacerdote mientras estudiaba Comunicación Social en la Universidad Nacional de Córdoba. Su formación en la profesión es continua. De hecho, ahora está leyendo un libro que se llama Lectura Transmedia. Leer, escribir, conversar en el ecosistema de pantallas, de Francisco Albarello. Esto le facilita generar contenido en las redes sociales, pero no había oficiado misas de forma online porque apostaba a la celebración comunitaria, al encuentro de las personas en el mismo barrio que comparten la misma fe. Ahora, en vista de la pandemia, le reza todos los días a Mark Zuckerberg, uno de los creadores y fundadores de Facebook, y a otros visionarios de la comunicación, porque si no fuera por ellos, no pudieran él y el resto de los sacerdotes entrar a la casa de los demás para vivir las misas de Semana Santa.

Para este cura que disfruta la jardinería, la recomendación al momento de presenciar una misa online es la misma que la de una presencial: que el católico se haga protagonista, que lleve su vida, con sus dolores y sus alegrías, al encuentro con Jesús, que esté realmente presente en el momento de la eucaristía.

—La iglesia doméstica, en casa, debe existir ahora en cuarentena y siempre. El bautizado es la iglesia doméstica, es el templo vivo, tenemos que animarnos nosotros como bautizados a ser ese templo vivo. El templo, como dice Jesús, se puede caer, lo que no se puede caer es la fe del bautizado.

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María Teresa pasa la cuarentena sola en su apartamento en la ciudad de Panamá. Su mamá y sus cuatro hermanos están en la ciudad La Chorrera, como a 45 minutos de la capital cuando no hay mucho tránsito de vehículos. Sigue trabajando desde casa como ingeniera industrial en una empresa que se dedica a hacer aparatos médicos, y la demanda de aquellos relacionados con la respiración ha crecido en los últimos días: alrededor de 1 de cada 6 personas que contraen la Covid-19 desarrolla una enfermedad grave y tiene dificultad para respirar, advierte la OMS.

Entre las 7 de la mañana y las 4 de la tarde se mantiene ocupada en su trabajo, pero después se aburre un poco porque no ve a otras personas y prácticamente hace lo mismo todos los días. Se entretiene al ver series de comedia, como Brooklyn 99, y al pintar: un amigo le regaló un libro de colorear de unicornios porque le encantan esas criaturas mitológicas.

Como le gusta tanto pintar, se puso creativa para el Domingo de Ramos: dibujó una especie de palma en papel, la pintó con marcadores, la recortó, la pegó en una caja de cereal para darle firmeza con el cartón y la recortó. Es la que, ahora, levanta y agita durante la celebración de la misa del Santuario Nacional del Corazón de María en Panamá a través de su canal en YouTube.

Ramo hecho a mano para el Domingo de Ramos
Foto: María Teresa Bernal

“Gloria a ti, Señor Jesús”. “Te alabamos, Señor”. “La paz esté con ustedes, hermanos (emoji de una planta 🌿)”; “La paz” (emoji de una paloma 🕊️)”; “Danos la paz (emoji de las dos manos juntas en forma de oración 🙏🏻)”, son algunos de los mensajes que se leen en el chat online. No piden por el alma o la salud de alguien infectado por la Covid-19, pero Panamá es el sexto país por casos confirmados y el octavo por el número de muertes en Latinoamérica, según el informe de la OMS en la Región de las Américas del 10 de abril de 2020.

María es morena, tiene el cabello recogido en forma de moño y una cinta impide que cualquier cabello se salga de lugar. Se arrodilla en el momento de la comunión y lee la Pasión de Jesucristo desde el celular. No siente que presenciar las misas de forma online sea algo tan lejano o ajeno a vivir la ceremonia o el mensaje de Jesús presencialmente porque los sacerdotes que conoce han buscado la forma de crear un acompañamiento desde las plataformas digitales, como reuniones con los jóvenes a través de la plataforma Zoom. Ella, con 27 años, participa en esos encuentros.

Su religión va más allá de cumplir los compromisos de la iglesia. Sus últimas cuatro Semanas Santas se ha ido de misionera con otros sacerdotes y compañeros a lugares alejados del país donde no hay luz, agua, señal de celular, solo con el objetivo de compartir con esas comunidades el mensaje de Jesucristo. Todos los sábados en la tarde, viaja a La Chorrera para ir a la iglesia con su familia los domingos, almorzar con ellos y luego regresar a casa en la capital.

El Jueves Santo, día en el que normalmente se hace el lavatorio de pies, en representación de cuando Jesús lavó los pies de sus 12 apóstoles después de la última cena como señal del servicio al prójimo, la mamá de María le dijo que le iba a lavar los pies a sus hermanos y la invitó a que se conectara por videollamada para que estuviera presente, así sea de forma digital.

—El hecho de que todo esto haya pasado es para que nos recuerde el núcleo inicial, que estemos en familia. Ahora, estamos viviendo esa unidad que es lo que Jesús quería. Antes de que Jesús resucitara, los discípulos no se dispersaron, se mantuvieron juntos a esperar esa resurrección. Ahora, estamos viviendo esa unidad, esperando esa resurrección, viviendo esa espera en vela todos juntos. Para mí, el sentimiento de unidad se ha recalcado más por esta situación.

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Durante la cuarentena, el sacerdote Hernán trata de cumplir un cronograma que distribuye entre horarios de oración, conexión a algunas redes sociales, videoconferencias y recreación que van desde algún libro, alguna película o serie hasta jardinería: unos tres cactus adornan su estante de madera porque son más autónomos, bromea. Le gusta interpretar sentimientos desde la música, disfruta principalmente el rock y pop, siente que Dios le habla en las canciones, y unos auriculares de azul intenso abrazan una Biblia de portada del mismo color: es una manera de decir que escucha a Dios en las canciones y en la Palabra.

—Celebrar Semana Santa desde casa creo que va a ser para nosotros todo nuevo. Si bien hay que estar en casa por hacer un bien y por la cuarentena, también es una oportunidad de reencontrarnos con Dios que vive en la sencillez de nuestra casa y en la sencillez de nuestro corazón —reflexiona este sacerdote argentino en un tono de amigo—. Muchas personas dependemos solamente del sacramento para encontrarnos con Dios. No son malos los sacramentos, pero depender solamente de los sacramentos para que nuestra fe crezca es un gran error que tenemos en nuestra iglesia católica. Me parece que esta Semana Santa, esta cuarentena, nos va a ayudar a redescubrir al Dios que está más allá de los sacramentos, que vive en nuestra casa, que vive en nuestro corazón, que vive ahí en la palabra de Dios.

Jesús, desde España en Domingo de Ramos, también considera que lo más importante en estos días es ver que Jesucristo se hace presente con el mismo cariño desde lo más simple hasta lo más grandioso, desde una procesión con flores, música y cantos, hasta la sencillez de vivir la Semana Santa desde casa.

Mañana será Lunes Santo. Mañana Jesús y María Teresa se conectarán a los canales de Yutube de sus respectivas iglesias, en España y Panamá, para escuchar la misa. Adelina, la verá por televisión. Cristian planeará ver una misa online el Domingo de Resurrección. Hernán publicará un video en IGTV con el evangelio del día y la próxima misa que oficiará será el Jueves Santo por sus cuentas de Instagram, Facebook y YouTube.

Otras iniciativas en redes sociales:

@ccsen365 (en Instagram) organizó un recorrido virtual de los 7 templos desde casa (haz clic en la imagen para que te enteres de más).

Uno de los copresidentes del Instituto de Diálogo Interreligioso, Guillermo Marcó, ha dejado el evangelio del día desde el pasado 21 de marzo en su canal de IGTV (haz clic en la imagen para enterarte de más).

¿Sabes de otras iniciativas religiosas por redes sociales? Déjamelas en los comentarios. Gracias por leer hasta acá 🙏🏻 .

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4 thoughts on “Una Semana Santa online

  1. Historiasdeverdad es lo máximo! ! Me sorprendes cada vez más con tus historias, y la forma de narrarlas es fascinante y lo mantiene a uno en la lectura. Besos, y sigue adelante! !

  2. Excelente reportaje, Felicitaciones! , me fascinaron las historias, cada una tiene un pedacito de lo que hemos vivido en ésta semana santa, en cuarentena. Dios te bendiga.

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