La artista de la educación

Cynthia Pertz, maestra y guía Montessori en Managua, Nicaragua

—La paciencia nace, no se adquiere. No hay una manera para formarla. Una persona que está con niños debe estar en el mundo del niño, en el presente del niño, con la capacidad del niño, con el tiempo del niño. El niño no quiere nada a prisa, el niño vive el presente, no le importa lo que pasó ayer ni lo que va a pasar mañana.

La voz de Cynthia Pertz es gruesa, firme, modulada, pero, aún así, recibe mensajes de los niños como “te quiero de aquí a la Luna y de la Luna a las estrellas”. Dice no haber estudiado locución y que la preparación de una voz así la tiene por sus más de 20 años de experiencia en la educación. Ahora, le falta una clase para graduarse como psicóloga porque “uno como educador tiene que entender todos los comportamientos del ser humano”.

Su entrecejo no se frunce cuando los niños no pintan de la manera en la que ella lo indica. Al contrario, agarra sus manitas y, como el baile de un vals, les guía su pincel sobre las hojas de papel.

Cynthia Pertz, maestra y guía Montessori en Managua, Nicaragua

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Una mancha verde decora su párpado derecho, una chispa azul brota de su pómulo del mismo costado y sus uñas no lucen esmalte, sino pintura para niños: son parte de los vestigios que siempre le quedan del taller de arte que dirige desde hace 20 años para niños de 1 a 6 o 7 años.

Lo comenzó en 1998, en algún lugar de México, donde estudió Educación y vivió durante nueve años, y ahora lo continúa en Nicaragua, su país natal. En 2002 se trataba de 10 niños en su casa, en Managua, aprendiendo desde mezclar colores hasta agarrar un pincel, pero el «de boca en boca» atrajo más niños, unos 50, así que tuvo que buscar otro espacio.

Desde 2015, en otra casa más grande con un jardín incluido y una piscina clausurada inauguró Imagination Station donde imparte las clases de pintura en las tardes, pero, además, en las mañanas, dirige un kinder o, como el letrero de la entrada lo indica, un centro de actividad multisensorial para enseñarles a los niños de 1 año a 3 años herramientas que desarrollen sus habilidades cognitivas, motoras y sociales.

La metodología de enseñanza que ella aplica es la Montessori.

El niño Montessori no se estanca en ningún lado, sino que lo que hace es seguir adelante; el conocimiento no se queda en la edad de niño, sino que aunque el niño no tenga una edad, hay presentaciones que les puedes ir dando de acuerdo a su desarrollo y capacidades. Por ejemplo, hay niños que no tienen iniciativa para hacer un montón de cosas o que no saben ni cómo agarrar un lápiz, entonces esto a lo que te ayuda es a reforzar áreas cognitivas y del área social —desde su escritorio, Cynthia habla de esta metodología de enseñanza establecida por María Montessori, en el siglo XX, en el que el educador debe ser un observador y creador de un ambiente adaptado a los niños para sus distintos periodos de sensibilidad al lenguaje, al orden o al comportamiento social.

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Durante esos nueve años que vivió en México, la nicaragüense se casó y tuvo dos hijas mexicanas que actualmente tienen 21 y 17 años. El parto de la segunda fue complicado. A Cynthia se le bajó la presión y dejó de pasarle oxígeno a la pequeña. La niña nace, pero no llora. Su esposo baja la filmadora. La parturienta le inyecta algo a la recién nacida. Los doctores corren. A Cynthia le aplicaron anestesia, pero ella siente y ve todo. Recuerda todo. Son las 10 de la mañana de un día de 2001. Ella no le pide a Dios que deje a su bebé en la Tierra, “porque su voluntad ya está escrita”, solo quiere despedirse y decirle cuánto la ama en caso de que muera. Después de 11 horas en cuidados intensivos, los doctores le llevan a su hija totalmente sana a sus brazos.

Cynthia lleva la educación en su sangre y ser guía Montessori en sus arterias, así que cuando se llevó a su hija a su casa, practicó con ella muchos estímulos, hizo con ella muchas actividades, estaba muy pendiente de su desarrollo para ver qué parte del cerebro había estado afectada, pero siempre se ha mantenido sana. Siente que es un milagro.

Así como fue un milagro la superación de una etapa difícil en su vida después de que un jueves se arrodilló ante Dios y le pidió que, por favor, se encargara de toda su vida porque ella de verdad ya no podía. O también la inauguración de Imagination Station: ella sentía que Dios le hablaba y le decía «mirá, aquí está lo que vos buscás, ya está listo, te lo hice para vos».

Ahora, desde allí, con su delantal blanco lleno de estampas de pintura ya secas anhela seguir formando parte de la educación de los más pequeños.

Cynthia Pertz, maestra y guía Montessori en Managua, Nicaragua

Fotos propias

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