“Qué digo en la mama, de tanto esperar ya tendré cáncer hasta en la boca”

Paciente con cáncer de mama espera operación en el Luis Razetti de Caracas

Dicen que, a medida que las mujeres aumentan su edad, es mejor que utilicen el cabello corto. Sin embargo, hasta hace dos años María (*) todavía mantenía su cabellera lisa y de color negro por debajo de los hombros. A los 62 años le diagnosticaron cáncer de mama y tuvo que empezar a cortarlo. Dos años después, con 28 quimioterapias aplicadas, solo quedan vestigios de su cabello negro.

“Yo no sé cuál es el récord (de quimioterapias) que tengo que cumplir aquí antes de que me operen”, comenta para referirse al Instituto de Oncología Dr. Luis Razetti, ubicado en San José de Cotiza, Caracas. El quirófano de este centro de salud está cerrado desde hace más de cuatro meses.

Paciente con cáncer de mama espera operación en el Luis Razetti de Caracas

María ingresó al hospital el 9 de marzo de 2015. Después de su primer ciclo de 16 quimioterapias, ella debía operarse en diciembre de ese año. Sin embargo, no forma parte de las 2.640 cirugías oncológicas que se realizaron en los hospitales de Caracas, según la memoria del Ministerio de Salud de 2015.

Más de un año después, es una de los más de 600 pacientes que están en la lista de espera para una intervención quirúrgica en el Luis Razetti.

“Qué digo en la mama, de tanto esperar ya tendré el cáncer en el pulmón, en los huesos, en el ojo y hasta en la boca”.

Paciente con cáncer de mama espera operación en el Luis Razetti de Caracas

Los vigilantes no tienen ni linterna

Dieciocho personas integran el personal de seguridad del Luis Razetti. Son seis en cada turno: de 7:00 am a 1:00 pm; de 1:00 pm a 7:00 pm, y de 7:00 pm a 7:00 am del día siguiente. Andrés Eloy Guzmán, uno de los jefes de seguridad del grupo nocturno, denuncia que “los robos ocurren porque no hay un buen alumbrado”.

Además de la escasez de insumos que padece cualquier hospital de Venezuela, al Razetti se le suma el problema de la inseguridad: entre octubre y noviembre del año pasado se robaron las tuberías de succión del quirófano y la tarjeta de la planta eléctrica, la que “da la orden” de arrancar cuando se va la electricidad.

Se presume que quienes realizan los actos vandálicos son personas del mismo barrio. En el caso de la tarjeta eléctrica, el presidente de la Sociedad Médica del oncológico, Gabriel Romero, supone que se la llevó “alguien que sabe de eso”; quizá un sujeto que fue a hacer mantenimiento, porque es una zona de acceso restringido con candado.

A principios de este año, el Ministerio de Salud compró las nuevas tuberías de succión, se las colocaron y se reabrió el quirófano el pasado 16 de enero.

Una mujer ingresa a una habitación en el oncológico Luis Razetti de Caracas

Sin embargo, solo estuvo abierto unos dos días, porque era un peligro operar sin tener la tarjeta de la planta eléctrica.

En ese periodo que estuvo activo, Ángela Maltese, encargada del servicio de cáncer de mamas, llamó a más de 140 pacientes de las 300 que están en su lista de espera: 21 ya habían muerto mientras aguardaban por la quimioterapia o la cirugía. “El cáncer no espera. Pasa de ser una pepita a convertirse en un coliflor grandísimo, fétido, infectado, y pasa a ser inoperable, y no hay nada que hacer porque ni siquiera quimioterapia tenemos”, asegura Maltese.

El número de muertes por cáncer de mama en Venezuela durante el año 2016 aumentó 11,39% respecto a 2013, según el estudio “Pronósticos de la mortalidad e incidencia de cáncer en Venezuela, año 2016” realizado por la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV) y el Centro de Estadística y Matemática Aplicada de la Universidad Simón Bolívar.

La investigación muestra proyecciones desde el año 2013, cuando se publicó el último anuario de mortalidad del Ministerio de Salud. En ese momento, el cáncer era la segunda causa de muerte en las mujeres, después de las enfermedades del corazón. Hoy día, es la primera.

Las mamografías se deberían hacer entre los 35 y 40 años de edad 

El director general de la Clínica de Prevención del Cáncer de la Sociedad Anticancerosa, doctor Juan Saavedra, detalla que una de las causas de este incremento es la falta de un diagnóstico temprano. Sin embargo, ese no es el caso de María, porque desde los 36 años se sometió a este examen una vez al año.

Incluso, cuenta que durante los 27 años que se desempeñó como secretaria en un ministerio, los jefes siempre les decían a las mujeres “vayan a hacerse sus vainas, yo no quiero enfermas aquí”.

En el seno derecho siempre le diagnosticaban varios quistes, pero no eran malignos, eran grasas. De hecho, todavía los tiene. La bendita bolita le apareció en el izquierdo.

“Tienes una sombrita allí que no me gusta mucho. No te voy a mandar a hacer mamografía porque veo una pelotica sospechosa y no te pueden presionar, te voy a hacer un eco”, le recomendó su doctora de confianza en 2015.

Dos años después, así luce su seno izquierdo: reducido y sin pezón: “Es una enfermedad que te va consumiendo, te va tragando; es como un bicho”.

Paciente con cáncer de mama espera operación en el Luis Razetti de Caracas

Cuando le diagnosticaron el cáncer de mama, María se metió en internet y averiguó todo lo que iba a padecer. Su esposo murió de leucemia hace 35 años, mientras que su mamá falleció por cáncer de colon hace 16 de años. “Yo dije: ‘será que ahora me toca a mí’”, comenta.

Los doctores recomiendan hacer las mamografías entre los 35 y 40 años de edad para prevenir la principal causa de muerte de las venezolanas. La hija de María, Gleidys Méndez, ya está en el grupo de riesgo (40 años); pero teme que, al hacerse uno de esos exámenes, aparezca reflejado un tumor maligno.

Luis Razetti, un hospital de referencia

El oncológico Luis Razetti fue fundado en 1936. En esa época se le conocía como Instituto Anticanceroso Dr. Luis Razetti y funcionaba en una gran casa en la avenida San Martín. Su sede está en Cotiza desde 1954, en el lugar donde se construyó la primera Escuela Nacional de Enfermeras (1936). Así lo reseña Activos Institucionales y Monumentos de Venezuela en su sitio web IAM Venezuela (por sus siglas en inglés).

El instituto es uno de los 241 hospitales que conforman las red venezolana y uno de los 22 centros de atención oncológica que prestan sus servicios gratuitos en el país.

Está adscrito al Ministerio de Salud, dirigido por Antonieta Caporale desde el pasado 4 de enero. Fue directora de la Maternidad Concepción Palacios, el Hospital Universitario de Caracas y es la décimo quinta persona que representa el ente desde que inició el gobierno del presidente fallecido Hugo Chávez en 1999.

Como afirma el presidente de la Sociedad Médica del oncológico, Gabriel Romero, este es un hospital de referencia: 40% de los pacientes que recibe son del interior del país.

Una señora de 33 años de edad, hospitalizada en el Luis Razetti desde hace cuatro meses, forma parte de ese 40% de pacientes de otras entidades que recibe el centro de salud: viene con su esposo desde el estado Bolívar.

La parte baja de su abdomen luce inflamada como consecuencia del cáncer pélvico que padece desde hace tres años. La han operado dos veces y, aunque todavía no tiene una nueva fecha de cirugía, espera por una tercera intervención. Está asustada porque sabe que el quirófano está cerrado desde hace más de cuatro meses.

Es la primera vez que el quirófano permanece cerrado por tanto tiempo. Mientras recuperan la tarjeta de la planta eléctrica, el lugar pasa a formar parte de los 243 quirófanos que están inoperantes en el país, según datos de la Escuela Nacional de Hospitales 2017, organizada por Médicos por la Salud.

Gleidys, la hija de María, la acompañaba en las primeras quimioterapias. En 2015 los doctores no les pedían nada, pero desde hace un año aproximadamente tienen que traer aguja, gasa y otros insumos que se requieran.

La última quimioterapia se la aplicaron el pasado 27 de febrero. “Me pusieron una sola porque no había. Hoy (6 de marzo) vine para que me mandaran la otra, pero ya no hay, ya no voy a recibir más quimio por los momentos”, alerta.

A María no le cobran nada en el Razetti por tratarse de un hospital, pero hace un año le dieron un informe con un presupuesto para ver si se podía operar en otro sitio. En un país en el que los precios aumentan constantemente, y en el que la Asamblea Nacional calcula una inflación de 42,5% en enero y febrero de 2017, la cirugía costaba más de un millón de bolívares: “Tú tienes que tener real pa’ que te operen”, admite.

Con ese presupuesto, María solicitó ayuda en el Palacio de Miraflores. Allí le dijeron que entregara una carta en el Ministerio de Salud, pero nunca obtuvo respuesta. También acudió al Banco Central de Venezuela (BCV), pero cuenta que le dijeron que esos servicios estaban suspendidos.

Además de la ausencia de un diagnóstico temprano, el director general de la Clínica de Prevención del Cáncer de la Sociedad Anticancerosa, Juan Saavedra, destaca que otra de las causas de la muerte por cáncer de mama es la difícil disponibilidad de tratamiento; especialmente, en medio de los problemas económicos y de escasez que sufre Venezuela.

Aunque la cantidad de muertes ha aumentado, la incidencia -de acuerdo con el estudio “Pronósticos de la mortalidad e incidencia de cáncer en Venezuela, año 2016”- ha disminuido en 5,6% en los últimos cuatro años. Esto indica, según Saavedra, que las campañas de prevención han funcionado.

Contrapunto intentó conversar con el director del hospital, pero replicó que no está autorizado para dar información.

De acuerdo con la última memoria del Ministerio de Salud publicada en el año 2015, entre los servicios que le ofreció el ente al oncológico Luis Razetti está la reparación y mantenimiento de la cava cuarto y nevera de la cocina, así como del equipo de aire acondicionado del área de recursos humanos y servicio de radiación.

Fachada del oncológico Luis Razetti de Caracas

“Crisis humanitaria” vs. “intervencionismo”

El pasado 3 de mayo, la Asamblea Nacional sancionó la Ley de Crisis Humanitaria en Salud, pero el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) la declaró inconstitucional por “usurpar competencias atribuidas al Presidente de la República en materia de dirección de la acción de gobierno en el ámbito de los estados de excepción, así como en materia de relaciones internacionales”.

De acuerdo con la ley, se entiende por crisis humanitaria la escasez de medicamentos y equipos para el diagnóstico y tratamiento en hospitales, así como epidemias.

Asimismo, durante la presentación de los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida en Venezuela (Encovi) en su edición 2016, el doctor Marino González aseguró que “la salud en Venezuela está en estado de shock”.

En su intervención, González destacó que la nación se encuentra en un momento histórico y que las condiciones de salud que tiene el país “son las peores desde que se creó el ministerio de salud y asistencia social en 1936”.

“Venezuela tiene en este momento de las peores tasas de inmunizaciones de la región, tiene la epidemia de malaria más grande del mundo. Tenemos una evolución de la epidemia de malaria de 6 años”, explicó.

Diferentes representantes del Gobierno han negado que exista una crisis humanitaria, como el fallecido embajador de Venezuela ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), Bernardo Álvarez, quien afirmó, en la 46° Asamblea General del organismo, el pasado 13 de junio, que la ayuda humanitaria “esconde un deseo intervencionista que es inaceptable”.

Por su parte, la canciller Delcy Rodríguez destacó, en la misma Asamblea General, el pasado 14 de junio, que “no necesitamos la limosna de nadie”.

“Hablan de crisis humanitaria y son los principales responsables de las crisis humanitarias que viven los países que han desintegrado territorialmente”, dijo para referirse a los representantes de Estados Unidos.

“La muerte de que nos llega, nos llega”

María es fanática de los Leones del Caracas y siempre que podía iba a los estadios: no solo al Universitario de Caracas, sino también al José Pérez Colmenares, en Maracay (Aragua); y al José Bernardo Pérez de Valencia, (Carabobo).

Siempre viajaba con sus compañeros de trabajo a Barquisimeto (Lara), Higuerote (Miranda) y Táchira, pero últimamente no ha podido continuar estas travesías debido a su enfermedad. Muchas de sus amigas han muerto por el mismo padecimiento.

Anhela conocer los Médanos de Coro (Falcón) y mojarse bajo la lluvia sin pensar que le puede dar un calambre. No le asusta la muerte porque “de que nos llega, nos llega”.

Después de conversar con, María regresó a su casa en Catia, donde vive con su hija Gleidys; su otro hijo de 25 años y su nieto de 7 años. La familia espera que lleguen las quimioterapias al oncológico Luis Razetti o que el quirófano reabra sus puertas.

(*) El nombre de la protagonista fue cambiado para proteger su identidad.

(Fotos: Ángel Dejesús / @adjfotografia) (Edición de los videos: Ángel Fariña / @angelfarinag)

Nota: Este reportaje fue publicado por primera vez en www.contrapunto.com, medio digital venezolano, el 15 de marzo de 2017. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat
¡Hola, soy Milángela! Estaré encantada en ayudarte :)
Powered by